• Del 9 de abril de 2020 al 23 de mayo de 2020
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Tradicionalmente la sociedad ha sobrevalorado la inteligencia de las personas en detrimento de otras cualidades de los individuos. En la escuela, hasta finales del siglo XX, se han priorizado los aspectos intelectuales y académicos de los alumnos, convencidos de que los aspectos emocionales y sociales pertenecían al ámbito privado y eran completamente independientes. Sin embargo, varias investigaciones han demostrado que ser cognitivamente inteligente no es suficiente para garantizar el éxito académico, profesional y personal (Extremera & Fernández-Berrocal, 2001; Goleman, 1995).  Actualmente las emociones juegan un nuevo papel cultural en la sociedad de hoy en día, lo que ha contribuido a que la investigación dentro del campo de la Inteligencia Emocional haya prosperado significativamente en los últimos quince años.

Contenidos del curso

Tradicionalmente la sociedad ha sobrevalorado la inteligencia de las personas en detrimento de otras cualidades de los individuos. En la escuela, hasta finales del siglo XX, se han priorizado los aspectos intelectuales y académicos de los alumnos, convencidos de que los aspectos emocionales y sociales pertenecían al ámbito privado y eran completamente independientes. Sin embargo, varias investigaciones han demostrado que ser cognitivamente inteligente no es suficiente para garantizar el éxito académico, profesional y personal (Extremera & Fernández-Berrocal, 2001; Goleman, 1995).  Actualmente las emociones juegan un nuevo papel cultural en la sociedad de hoy en día, lo que ha contribuido a que la investigación dentro del campo de la Inteligencia Emocional haya prosperado significativamente en los últimos quince años.

 

Como educadores, observamos en el quehacer educativo que los alumnos además de diferenciarse en su nivel académico, también difieren en sus habilidades emocionales. Estas habilidades influyen en forma decisiva en la adaptación psicológica del alumno en clase, en su socialización, en su bienestar emocional e incluso, en sus logros académicos y en su futuro laboral. Es así que, diversos estudios han demostrado que las carencias de habilidades en Inteligencia Emocional afectan a los estudiantes dentro y fuera del contexto escolar.

La educación centrada en el aprendizaje de contenidos, ignorando las dimensiones no académicas de los alumnos, particularmente las emociones, ha mostrado su agotamiento. Se requiere un cambio en este sentido, lo cual solo será posible en la medida que la sociedad revalore el papel de las emociones como elemento primario, fundamental y sustantivo del proceso de aprendizaje.

Debemos tener claro que no se aprende lo que no se quiere aprender, no se aprende aquello que no motiva, y si algo no motiva se debe a que no genera emociones positivas que impulsen a la acción en esa dirección. Esta es la clave de considerar a las emociones como parte del aprendizaje, por derecho propio, en una necesidad que va más allá del ámbito escolar.

Aunque la escuela se propugna como el lugar idóneo para la promoción de la Inteligencia Emocional (Goleman, 1995), es importante recordar que el aprendizaje de las habilidades emocionales empieza en casa y los niños entran en el sistema educativo con diferentes niveles emocionales. Por esta razón, el docente se enfrenta no solo a enseñar sino, en muchos casos, a transformar las capacidades emocionales o las deficiencias afectivas de sus alumnos.

Este reconocimiento de los aspectos emocionales como factores determinantes de la adaptación de los individuos a su entorno, ha contribuido al surgimiento de un interés renovado por el estudio de la influencia de la inteligencia emocional en el rendimiento académico.

La investigación científica ha demostrado que la autoconciencia, la confianza en uno mismo, la empatía y la gestión más adecuada de las emociones e impulsos perturbadores no solo mejoran la conducta del niño, sino que también inciden muy positivamente en su rendimiento académico. (Goleman, 2002).

Para Vallés & Vallés, 2000, los efectos específicos de la educación emocional conllevan resultados como:

a)       Mejora de la autoestima y el autoconcepto que repercute en el nivel de las habilidades sociales y en las relaciones interpersonales satisfactorias.

b)       Menor conducta antisocial o socialmente desordenada y disminución de pensamientos autodestructivos, disminución en el índice de violencia y agresiones.

c)       Menor número de expulsiones de clase, menor riesgo de inicio en el consumo de drogas, mejor adaptación escolar, social y familiar.

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l curso pretende la actualización científico-didáctica y metodológica del profesorado en aspectos...

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